La historia del deporte comienza en la antigua Grecia, época en que las mujeres no aparecen en sus páginas. Fue entre los años 776 a.C. y el 393 d.C. en que el deporte competitivo estaba dirigido únicamente a los varones aristocráticos. La mujer no tenía la facultad de participar como espectadora ni mucho menos como competidora.

El año 1896, en la época contemporánea del país griego, se dio cita a los primeros Juegos Olímpicos Modernos. Entre sus ideales se propuso el carácter internacional del deporte y abierto a todos y todas. No exento a críticas, De Courbetin, francés impulsor del movimiento olímpico moderno, se opuso a la participación femenina dentro del torneo intercontinental.

El rol de la mujer en la sociedad de aquella época y su fisiología en comparación al varón, fueron los argumentos para el francés que lo mantuvo en la dirección de excluirlas. Sin embargo, a pesar de esta oposición, en el año 1900 en París, las mujeres tomaron su posición dentro de los Juegos Olímpicos. Tan solo 22 mujeres que, por cierto, competían de modo “no oficial” en tenis, croquet, vela y golf.

Pasaron 20 años, cuando después de la I Guerra Mundial, en los Juegos Olímpicos de 1920 en Amberes, se le reconoció oficialmente la participación de mujeres. Asimismo, el 1928 en Ámsterdam se vio por primera vez a la mujer competir en atletismo, además, el número de participación aumentó considerablemente a un total de 2883 mujeres atletas.

Otro hito importante se cuenta en México; el año 1968 por primera vez una atleta fue asignada para llevar la llama Olímpica, Enriqueta Basilio de Sotelo, mexicana, corredora de los 80 metros con vallas, considerada como la mejor atleta de su época.

Muchos años en que se cuenta “Una primera vez en que una mujer…” y que no hemos dejado de leer en el tiempo. Hace tan solo 8 años, naciones musulmanas han incluido a mujeres dentro de su delegación deportiva, sin embargo, no sin que las cubra un velo. En el siglo 21, considerarlo un avance, es tardío.

La historia de la mujer en el deporte olímpico hoy son páginas que demuestran los estereotipos sociales y culturales que han vencido las mujeres para llegar a la actualidad. Las cifras hablan por si solas, ya que en los últimos Juegos Olímpicos de Río 2016 contó con que casi la mitad de la totalidad de competidores eran mujeres, un total de 12.000 atletas que demostraron sus habilidades y condiciones deportivas en la cita olímpica.

La lucha por la igualdad de género ha tomado posición dentro del deporte. Hoy el mito de la fortaleza del hombre y la debilidad femenina ya carece de credibilidad, sin embargo, la historia se sigue escribiendo.

En Chile la historia no cambia, su primera participación en unos Juegos Olímpicos fue en la primera edición, en Atenas, año 1896. Pasaron 40 años para que una mujer chilena llegue a la cita olímpica, el año 1936. Época en que recién se empezó a considerar a la mujer en votaciones municipales debido a su rol en la sociedad y que casi 20 años más tarde, recién pudo votar para una elección presidencial.

Los años pasan y remar contra la adversidad machista impuesta en aquellos años se convirtió en un desafío más. Un desafío con obstáculos deportivos y sociales que sin duda mujeres chilenas han quebrado y, por supuesto, vienen a romper los esquemas.

Una de las mujeres chilenas que ha llevado el nombre del país a la élite deportiva mundial, ha sido Marlene Ahrens, primera abanderada en unos Juegos Olímpicos y la única en conseguir una presea olímpica en el mismo evento. Atleta penquista, medallista de plata en la prueba de la jabalina en Melbourne, 1956. Multimedallista en torneos sudamericanos y una mujer que rompió los esquemas al llevar al deporte femenino a la competencia internacional. Sin embargo, tuvo que luchar contra el acoso sexual y renunciar a su sueño de superar su hazaña de 1956.

“Paré en seco a un dirigente, por lo que hoy sería catalogado como acoso sexual. Hice mi reclamo con el presidente del Comité Olímpico porque había dos atletas más afectadas. En esa reunión me pidieron que callara. Que una denuncia sería grave para el olimpismo”. Marlene no calló y renunció al lanzamiento de la jabalina.

La tenista Anita Lizama fue otra referente deportiva nacional, la deportista fue número uno en el año 1937 en su disciplina y además la primera latinoamericana en quedarse con un Grand Slam.

Erika Olivera marcó la pauta de ser la deportista con más juegos olímpicos en el cuerpo, cinco en total. La deportista además se coronó como campeona panamericana el año 1999 en Winippeg y contó con múltiples preseas internacionales más. La gran maratonista nacional logró estas importantes hazañas en una lucha interna contra el abuso sexual vivido en su infancia, por parte de su padrastro.

Francisca Mardones, un gran ejemplo de superación. Un 5 de noviembre de 1999 le cambió la vida y la llevó a conocer el deporte paralímpico. Lo que sería una terapia la llevó a conquistar grandes logros históricos. La deportista el año 2017 logró el oro y el récord mundial en la categoría T54 en el mundial de Atletismo Paralímpico en Dubái, con un lanzamiento de 8 metros y 19 centímetros.

Créditos: Comité Paralímpico de Chile

“Chika” Bárbara Riveros, otra gran mujer del deporte chileno, la triatleta ha estado cerca del pódium olímpico con un quinto lugar en los últimos Juegos Olímpicos de Río 2016 y es considerada como una gran carta para Tokio 2021. Actual pentacampeona del Iron Man de Pucón y además medallista de oro en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015.

María Fernanda Valdés se suma a la larga lista de grandes mujeres del deporte chileno, la gran carta de la halterofilia femenina cuenta con dos participaciones en citas olímpicas, un primer lugar en el Campeonato Mundial de Halterofilia de 2017 y además un oro en los últimos Juegos Panamericanos de Lima.

La reciente “Mujer del año” Bárbara Hernández. Nadadora de agua gélidas, consolidada como número uno en el ranking mundial. La deportista cuenta con el título de ser la primera chilena en obtener la Triple Corona en natación de aguas abiertas.

Kristel Kobrich, nadadora multimedallista internacional. Ha representado a Chile en cuatro ocasiones en los Juegos Olímpicos ha sido 5 veces medallista en juegos Panamericanos, logrando en Guadalajara, 2011, la presea dorada.

Christiane Endler sin duda ha sido una de las deportistas de los últimos momentos que ha roto varios esquemas en cuanto a igualdad de género se habla. Su disciplina, el fútbol, el deporte más seguido en el mundo por sus grandes equipos y representantes no ha estado libre de críticas. Y es que la portera y su equipo hace visible la lucha del fútbol femenino en Chile por nivelar la cancha, y enfrentar las desigualdades con sus pares masculinos.

Hoy la referente nacional juega en el PSG en primera división de la liga francesa y es capitana de la Selección nacional femenina de fútbol. Actualmente, la portera es considerada una de las mejores arqueras del mundo y cuenta con 11 distinciones individuales, entre ellas, mejor portera de la liga francesa (2018-2019), mejor arquera del mundo según The Guardian (2020) y fue parte del equipo ideal femenino en el The Best Fifa de 2020.

Las anteriores son unas de la larga lista de grandes deportistas chilenas. Hoy la tarea está en equiparar la cancha y continuar la carrera.

Difundir en los medios de comunicación a las deportistas nacionales, aspirar a contar con más oportunidades en cuanto a remuneraciones y desencadenar los problemas en cuanto a la deserción de mujeres en el deporte por temas sociales tabúes dentro de la sociedad, son sólo algunos pasos para seguir en esta constante lucha del posicionamiento femenino. Que cabe destacar, está, pero debe ser vista de la manera en que merece.

No se puede negar que en las últimas décadas la mujer chilena ha ganado más espacios de participación dentro del área deportiva, sin embargo, rompiendo prejuicios, estereotipos y obviando el poco apoyo que existe la mujer deportista se ha posicionado donde está.

La carrera no ha terminado.

 

Créditos Imagen Destacada: Agencia Uno/Radio Sport

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Renate Pinninghoff

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